El sector de Comunidad inició la puesta en valor de la tradicional calesita y los juegos de la plaza, con el objetivo de devolver a las familias un espacio de encuentro, alegría y recuerdos compartidos.

Desde el pasado viernes, la Plaza de los Niños de Río Turbio vive una transformación que combina nostalgia, compromiso y esperanza. La restauración de la calesita —ese carrusel que durante años fue testigo de las risas y sueños de generaciones de vecinos— comenzó a tomar forma gracias al trabajo del sector de Comunidad, que asumió el desafío de poner en valor este espacio tan querido.
Cada detalle de la restauración se realiza con dedicación y amor, buscando que tanto la calesita como el resto de los juegos recuperen su esplendor. La meta es que la plaza vuelva a convertirse en un refugio de felicidad, donde los más pequeños puedan disfrutar y los adultos revivan recuerdos entrañables de su infancia.


El regreso de la calesita no es solo la reparación de un juego: es la recuperación de un símbolo comunitario que, con su suave música y sus vueltas llenas de ilusión, invita a la familia a compartir momentos de alegría. Muy pronto, las risas de los niños volverán a resonar en la Plaza de los Niños, marcando el inicio de un nuevo capítulo en la historia de Río Turbio, donde la unión comunitaria se transforma en memoria y futuro.